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Milagros en tus Finanzas

Un camino de sanación, orden y provisión desde la conciencia ✨

Este blog está inspirado en el cristianismo místico, en las enseñanzas de Un Curso de Milagros…

El blog

Tal vez estás cansada de intentar “hacerlo bien” con el dinero, tal vez te pesa una deuda, o varias o quizás no es la deuda en sí, sino la ansiedad constante, la culpa silenciosa, el miedo a que nunca alcance.

Y si es así, quiero que sepas que no estás sola.

Este blog no nació desde la perfección financiera, sino desde el camino real, desde el desorden, las preguntas incómodas, las noches de preocupación, también desde ese momento en que algo dentro susurra:

“Tiene que haber otra forma de vivir esto.”

Y sí, la hay.

Milagros en tus Finanzas no es una web para decirte qué hacer con cada dólar, ni para prometer abundancia mágica, ni para hacerte sentir culpable por decisiones del pasado.

Este blog es una invitación suave a mirar tus finanzas con otros ojos, con menos juicio, con más verdad y con más paz.

Aquí vamos a hablar de dinero, sí, pero también vamos a hablar de miedo, control, confianza, merecimiento y descanso, porque el dinero casi nunca es solo dinero.

Este camino está inspirado en el cristianismo místico y en las enseñanzas de Un Curso de Milagros, pero no necesitas “saber” nada previamente ni creer de una forma específica.

Solo necesitas estar dispuesta a escuchar, a observarte sin atacarte, y a permitir que el orden llegue sin violencia

No venimos a luchar con tus finanzas, venimos a reconciliarnos con ellas.

Abundancia

La abundancia no es algo que llega cuando las cuentas cuadran o cuando el miedo se calma; es el punto desde donde elijo mirar. Practicar la abundancia es detenerme, respirar y reconocer que, incluso antes de resolver nada, ya estoy sostenida. Cuando dejo de exigirle al dinero que me dé seguridad y empiezo a darle a mi mente permiso para confiar, algo cambia: tomo decisiones más claras, gasto con conciencia, ordeno sin culpa y descanso sin ansiedad. La abundancia se vuelve práctica cuando uso lo que tengo con gratitud, cuando no me castigo por el pasado y cuando hoy elijo actuar desde la paz en lugar de desde la urgencia. Ahí, sin esfuerzo, la vida empieza a ordenarse.